Viernes 10 de septiembre de 2010
Desde el comienzo mismo de nuestra patria, en las ideas libertarias de aquellos patriotas revolucionarios de mayo, los periodistas y la comunicación que generan, fueron factores decisivos para llevar a lo largo y ancho del país la unidad Argentina.
Cuando el precursor Mariano Moreno estampaba las primeras letras de La Gazeta, abría un amplio camino de entendimiento que ha perdurado en los tiempos.
En el primer número, Mariano Moreno escribió: “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y que todos conozcan los misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Para logro de tan justos deseos ha resulto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de Gazeta de Buenos Aires”.
Existe una profesión de vital importancia para el desarrollo social en democracia y esa es la que realizan los periodistas. Una tarea que, por tener el romanticismo continuo de lo nuevo, les gustaría desarrollar a muchos; un trabajo que lleva implícita la relevancia de incidir a través de la información y la opinión en una sociedad que tiene el derecho a estar informada y a la que ya nadie puede arrebatarle ese logro.
A través de la comunicación del periodista con el ciudadano es que se da una nueva forma, entendimiento que se expresa principalmente en darle información y formación, en ayudarlo a pensar, y no decirle como tiene que pensar…
“La libertad de prensa es un derecho constitucional de los argentinos y periodistas en particular. Cuando el medio respeta a sus trabajadores, se respeta esa libertad tan anhelada. HOY, hay medios que cobran millones de pesos en publicidad y tienen sus trabajadores con un sueldo de 600 pesos.
El periodismo… un oficio fundamental en la vida democrática de las naciones, pasa en estos momentos por una crisis que no solo es económica, es una crisis de valores y de atentado contra la libertad de opinión de los periodistas.
Lamentablemente, es cotidiano encontrarnos cara a cara con esta realidad. Los accionistas y propietarios de los medios de comunicación, cuidan celosamente que lo que publican esté de acuerdo con las exigencias de sus clientes y patrocinadores.
Ello hace que las noticias tengan el ángulo deseado de quien las financia y que se creen empresas y personas que no representan lo que dicen ser o realizar, bajo el paraguas de la noble profesión que es el periodismo.
Sumamos esta realidad, el hecho de pertenecer a un sector de trabajo para el que lamentablemente, en esta provincia no se respetan las garantías laborales, con largas horas de trabajo y con un salario miserable.
Este día mas que ser una fecha de celebración, debe ser motivo de reflexión para quienes detrás de una computadora, un micrófono o una cámara, luchan para mantener informada una comunidad que merece periodismo serio, veraz y sobre todo comentado y no se rinden ante quienes creen que por un salario precarizado, compran, además de las horas de trabajo, la conciencia y la opinión de quien oficia como periodista.
El Día del Periodista nos toma hoy con un gremio que lleva a cuestas grandes preocupaciones y retos, no solo por las condiciones laborales.
De un lado está la prensa amiga del gobierno, la que recibe sin recato recursos del Estado, la que sigue su línea sin meditar el gran daño que se hace a la sociedad y a la democracia.
Al otro extremo estamos los que creemos que ningún gobierno debe atentar contra la libertad de prensa porque es atentar contra el derecho a la información y contra la democracia, los que sabemos que no es un tema de izquierda o de derecha, de ricos o pobres, sino simplemente de gobiernos autoritarios que no toleran la critica y que han encontrado una forma sutil de dominar la información comprando conciencias.
La buena noticia es que somos más, los que estamos dispuestos a defender el ejercicio libre del periodismo, pese a las señales de represión que ya se ven. ¡Celebremos que somos más y sigamos adelante!
Motivados por los mismos ideales y principios de los pioneros del periodismo, hoy reafirmamos la vocación de servicio público de nuestra profesión: servir con la verdad al ciudadano libre y democrático. Esta tarea nunca concluye.
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